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miércoles, 6 de marzo de 2019



CHARLOTTE SALOMON: VIDA? O TEATRO?


Joana Baygual

“Y se encontró frente a la pregunta de si suicidarse
o realizar alguna cosa extremadamente excéntrica”.
Charlotte Salomon
Hasta el 17 de febrero de 2019 tenemos la oportunidad de visitar en Barcelona, en el Reial Monestir Santa Maria de de Pedralbes, la exposición de la obra de una pintora desconocida para la mayoría de nosotros, hasta ahora.
Pero, ¿quién era esta mujer?  Se trata de Charlotte Salomon. Una mujer de origen alemán, judía, de familia acomodada; que nació en 1917 en Berlín y murió en 1943 en Auschwitz, embarazada de 5 meses, justo a su llegada al campo de exterminio.
La conocemos porque entre los años 41 y 42, en muy poco tiempo, pintó al gouache una inmensa serie de pinturas, 782, que hablan de ella y de su cortísima vida, aunque hay fragmentos que no han logrado ser comprobados.
Charlotte Salomon, gouache nº 47. Con la melodía “Ja, die Liebe hat bunte Flügel” (L’amour est un oiseau rebelle), vemos a Charlotte sentada en la cama. 




Podríamos pensar que el holocausto es una parte determinante de su obra, pero no es así. Lo que determina y caracteriza su obra, y lo que la hace valiosísima para todxs nosotrxs es que es una obra completa de vida; un proyecto que, estructurado como una obra teatral, con su prólogo, parte central y epílogo, nos explica su historia y la de su familia, rematando la narración de las historias mediante referencias a la música, textos, que nos ayudan a comprender la obra.
Muchxs tenemos comprobado y conocemos los efectos sanadores y catárticos del arte. Eso fue lo que le llevó a Charlotte a realizar esta obra, de una manera intensa y apasionada. Charlotte descubrió, a través de su abuelo materno, toda la secuencia de suicidios que existió en las mujeres de su familia materna. Su tía Charlotte Grunwald se tiró al río en 1913, su madre Franciska Grunwald se lanzó por una ventana en 1926 y su abuela se suicida en Niza en 1940.
Después de la muerte de su abuela, su abuelo le revela toda la historia de su familia, le dice que su madre no murió de gripe, sino que se suicidó. Esto le provoca tal trauma, se siente tan engañada, que requiere los servicios del Dr. Georges Moridis, que le recomienda pintar para sacar fuera y combatir sus miedos y demonios. No quiere enloquecer y acabar suicidándose como las mujeres de su familia. Ha de hacer algo extremadamente excéntrico.


Charlotte Salomon, gouache nº 18. Franciska: En el cielo todo es más bonito que en la tierra, y, cuando tu madre sea un angelito, bajará y llevará a su conejito, llevará una carta en el que dirá como es el cielo. Como es todo allá en lo alto del ciel… Con la melodía “Am Weihnachtsbaum die Lichter brennen”. Texto incompleto.

En Vida? o Teatro? narra supuestos hechos de su vida, empezando por el suicidio de su tía Charlotte, la boda de sus padres, su nacimiento, el suicidio de su madre, el viaje a Roma a ver a sus abuelos, lo que le llevará a conocer la obra de Miguel Ángel, la Capilla Sixtina, la segunda boda del padre con la cantante lírica Paula Lindberg, su amor por Alfred Wolfsohn, profesor de canto de su madrastra, la muerte de su abuela, su vida en la Costa Azul, antes de ser enviada a Auschwitz, con su marido, donde morirá nada más llegar. Todo ello bajo nombres  figurados, y rodeado por el aura maléfica de la llegada de los nazis al poder, lo que hizo en su momento que toda su familia abandonara Alemania. Charlotte pinta esvásticas al revés para mostrar su repulsa por lo que estaba pasando en Europa.
Y habla de otros hechos, de manera poco clara, como es del abuso continuado por parte de su abuelo materno, al que al final acabó envenenando con una tortilla.
Formalmente están realizados con una paleta de solamente tres colores y sus combinaciones, rojo, amarillo y azul. Muchas veces superpone hojas de papel vegetal, transparencias, donde añade comentarios explicativos, alusiones a composiciones musicales, citas, etc.
Charlotte asistió a la Academia de Arte de Berlín. Probablemente, antes de 1938, pudo conocer la obra de los artistas expresionistas alemanes, el arte moderno, la obra de Chagall, Van Gogh, Modigliani, en la Galería Nacional, y en el viaje que realizó en 1934 a Roma, conoció la obra de Miguel Ángel.


Su obra refleja todas esas influencias. Hay trabajos que recuerdan a manuscritos medievales, hacen referencia a Van Gogh, parecen que sus personajes vuelen y leviten como Chagall, de trazo expresionista. Todo complementado por las alusiones musicales, y los textos narrativos. También del cine ya que la secuencia de pinturas está estructurada como si fuera un “storyboard”.



Charlotte Salomon, gouache nº 20. “¡Pero a qué viene esto! ¿Cómo puede alguien envenenarse así? ¡Ah!  ¡Gracias a Dios no ha funcionado!…”. Texto incompleto. 

Charlotte cuando concluyó su proyecto se lo entregó al Dr. Moridis, quien en 1946, recién acabada la guerra, se lo entrega a Ottille Moore, una mujer que salvó y protegió a muchos niños judíos, y ayudó a sus abuelos y a Charlotte en el sur de Francia.
En 1947, los padres de Charlotte, Paula y Albert, huidos durante la guerra, regresan al sur de Francia para buscar a su hija y Ottille Moore les muestra los dibujos y se los entrega.
Posteriormente los dibujos pasan a formar parte del Joods Historisch Museum de Amsterdam, un total 1325 obras.
El título de Vida ? o Teatro? nos viene dado por el último dibujo del epílogo donde ella se representa en un paisaje, de espaldas, y con un lienzo transparente, todavía sin pintar, como esperando a ser rellenado por una nueva vida, una vida que enseguida acabará.
PD. A todas las mujeres, Charlotte Salomon nos legó, además de su obra, un padre, Albert Salomon, que fue uno de los principales médicos que dedicó su vida a buscar un método precoz de detección del cáncer de mama, lo que salvó muchas vidas a innumerables mujeres.
¡Descansa en paz Charlotte!

Charlotte Salomon, Vida? o Teatro?, Reial Monestir de Santa Maria de Pedralbes, Barcelona. Del 17 de octubre de 2018 al 17 de febrero.
Fotografías extraídas del Joods Historisch Museum de Ámsterdam.

Publicado en M-Arte y Cultura Visual

martes, 9 de octubre de 2018




Margaret Harrison y Miguel Amado en la presentación de la galería frente a Guernica /Aleppo

IT HASN’T CHANGED: AND BABIES? MARGARET HARRISON
Joana Baygual

El movimiento de las mujeres en el arte ofrece algo auténticamente nuevo: está de antemano comprometido con un cambio social real, lo que es la señal de un desplazamiento básico de los valores*.
Lawrence Alloway, 1975

Con esta frase de Lawrence Alloway se define perfectamente la obra de la artista británica Margaret Harrison (Wakefield, Reino Unido, 1940). Una artista cuyo trabajo refleja plenamente la sentencia de que el arte se vincula intrínsecamente con la vida, comprometida socialmente con las desigualdades, conflictos e injusticias de su tiempo y hace de otro lema, lo personal es político, una de las bases más importantes de sus trabajos. Por medio de sus obras, ya en los años 70, puso en evidencia que las desigualdades de género, en referencia a las mujeres, tenían mucho que ver con las desigualdades de clase, ampliando de esta manera la mirada a través del arte de los conflictos y luchas de su época. Por ello en 1970 fue la fundadora de The Women’s Liberation Art Group, movilizando a las mujeres artistas de su tiempo para reclamar sus derechos y su visibilidad.
Recordemos también que, en 1971, Linda Nochlin publicó su controvertido artículo «Why Have There Been No Great Woman Artists?», poniendo las bases de la reclamación de las mujeres por una revisión de la Historia del Arte, y un cambio de mirada en referencia al feminismo.

Anonymous was a Woman
Con Anonymous was a Woman (1977-1992) nos adentramos en la exposición de la ADN Galería. Una obra donde vemos los retratos varias mujeres representativas de su época, Rosa Luxemburg, Annie Beasant, Eleanor Marx, Annie Oakley, Bessie Smith, la novia de Frankenstein, Marylin Monroe y Janis Joplin, algunas de las cuales murieron violentamente por rebelarse frente a los límites tradicionalmente impuestos a su sexo, o a su “presunta” fragilidad frente a la presión social. Aquí Margaret Harrison se hace eco de las palabras de Virginia Woolf en Una Habitación Propia, con el título de esta obra, “Anónimo fue una mujer” (For most of history, Anonymous was a woman), reclamando la visibilidad para todas las mujeres que fueron barridas y borradas de la historia.
La obra que sigue, Women & Work, habla de las penalidades y desigualdades que sufren las mujeres en el mundo laboral, el trabajo en las fábricas. Las mujeres explotadas y cada vez menos presentes cuanto más arriba se está en el escalafón empresarial. Mujeres trabajadoras, que se deben dedicar a la prostitución para poder sacar a su familia adelante. O el trabajo en el hogar, muy mal pagado, sin seguridad social y sin un horario fijo. La cuestión de clase está íntimamente relacionada con la cuestión de género.
Seguidamente encontramos 12 dibujos de tamaño pequeño y mediano.
Entre ellos destaca Old Bunny Boy, He’s Only a Bunny Boy but He’s Quite Nice Really, (1971- 2010), la representación del magnate de Play Boy, Hugh Hefner, caracterizado como una conejita de Play Boy, con medias con liguero, tacones, orejitas de conejita, pechos prominentes y una “conejita” en sus partes nobles. Esta obra fue la que, en 1971, provocó que la policía irrumpiese en la Motif Editions Gallery, el día de la inauguración, por considerarla indecente. La exposición duró solamente 24 horas y el dibujo desapareció. Margaret Harrison sospecha que fueron personas de Play Boy porque había alguna presente en la inauguración.
Esta exposición la artista la definió como “anti-pornográfica”. Posteriormente realizó una copia de la obra que es la que podemos ver en la exposición actual. ¿Cómo era posible que a un hombre se le representara con los atributos femeninos, causando sorna y burlas entre lxs asistentes a la exposición? Margaret Harrison le dio la vuelta a la manera que el hombre en general utilizaba a la mujer, como un objeto al servicio del placer, subvirtiendo la idea y cosificando esta vez al hombre. Inaceptable para un cierto sector conservador de la sociedad.
¿Y todos esos “héroes” del imaginario del cómic, también travestido con atributos femeninos como el Capitán América, un personaje que representaba la masculinidad y el patriotismo? También inaceptable.
Podemos decir que estos ejemplos significaron un referente para la comunidad gay y queer. El género como una construcción social y por ello con posibilidades de ser alterado.
¿Una superheroína llevando a Supermán en el cesto de la compra? El hombre también se convierte en mercancía.
Un dibujo que representa al artista Marc Quinn y a la modelo Kate Moss, en la misma complicada posición de yoga, con la que él representó a Kate Moss en su escultura de oro Siren (2008), ambos como objetos intercambiables y ridículos.
En ADN Galería podemos ver alguno de estos ejemplos y otros como Allen Jones & The P.T.A. (Dolly Parton/Allen Jones “Table Sculpture”), 2010, donde dibuja a una Dolly Parton riéndose abiertamente de la mesa realizada en 1969 por Allen Jones, considerada en su tiempo como “ejemplo emblemático del espíritu de los 60”, pero también como ejemplo de “cosificación” de la mujer. ¡La mujer empoderándose de si misma! Las estrategias de los maestros del Pop Art, perturbadas y alteradas, en beneficio del feminismo.
En la sala grande tenemos otros ejemplos que reflejan la preocupación de Margaret Harrison por representar y visibilizar la violencia ejercida contra la mujer en cualquier circunstancia, pero principalmente en lo doméstico, en la intimidad. En Beautly Ugly Violence (2003-04) objetos de nuestra cotidianidad dibujados; unos objetos que pueden ser armas si se los utiliza de una manera diferente para lo que fueron creados, martillos, teteras, platos de la vajilla… cualquier objeto puede transformarse en un utensilio para herir y matar. El peligro está en el hogar y muchas veces no se hace visible hasta que no ocurre una desgracia. Estos dibujos están realizados sobre textos extraídos de declaraciones de participantes en un programa de reinserción social del departamento de policía de San Francisco, acusados de violencia de género.

Ya en gran formato, dibujado y escrito en amplias hojas de papel de carnicería, Margaret Harrison analiza y cataloga, cuales son las circunstancias, categorías de la religión, la política o en los sistemas económicos, que fomentan, predisponen y ocultan la violencia de género ejercida contra las mujeres a nivel global.
Por último, Guernica/Aleppo (2018), la producción más reciente de Margaret Harrison, donde hace un paralelismo entre la destrucción de Guernica y la reciente destrucción de la ciudad siria de Aleppo. Consiste en un tríptico donde en los laterales vemos representadas las ciudades de Aleppo y Guernica, y en el centro una representación de la famosa figura del Saturno de Goya devorando a sus hijos. En este caso no devora a un hijo suyo sino a Super Woman, y simbólicamente, a todas las mujeres que se resisten a ser dominadas. El patriarcado devorando a quienes le discuten su poder y su dominio. De esta obra surge el título de la exposición “it hasn’t changed: and babies?”, donde la historia tiende a repetirse y la humanidad parece que no es capaz de aprender de los errores.
Margaret Harrison se puede considerar una artista que consiguió que cambios sociales y políticos fueran posibles. Entre otras cosas consiguió que se revisara el salario de las trabajadoras por cuenta propia, que trabajaban desde casa por salarios miserables, por lo que la cuestión de ¿cuál es el papel del arte?, o ¿para qué sirve el arte? queda suficientemente contestada. En una entrevista a Anna McNay en 2016, para Studio Internacional, la artista dijo “creo que todo arte tiene un propósito educativo, de una manera u otra. Tiene la capacidad de ir mucho más allá del momento en que se muestra por primera vez”. El arte como motor de cambio social y de pensamiento.
Nota:* Lawrence Alloway: «Women’s Art in the 70’s», en Art in America 64, no. 3, mayo-junio de 1976, pp 64-72.
 Artículo publicado en M-Arte y Cultura Visual
Margaret Harrison, It hasn’t changed: and babies?, ADN Galería, Barcelona. Del 26 de septiembre al 24 de noviembre de 2018.

domingo, 23 de marzo de 2014

La Mirada de la Mujer en el Arte




En estos días, en un periódico de Andorra, ha salido un artículo sobre el Maratón de Vídeoarte que estoy organizando para el día 29 de marzo.

El maratón se engloba dentro del Festival Miradas de Mujeres, que se desarrolla en España.
En el artículo, el periodista, hombre, se sorprende  de que se plantee la existencia de una perspectiva, unos temas, y unos géneros eminentemente femeninos en nuestro contexto y momento actual.

Esto me ha hecho reflexionar sobre el tema de la mirada de la mujer en el arte.
Lo primero que he hecho ha sido pensar en quienes sienten la necesidad de hablar de su condición de mujer, de sus interioridades , de sus tabúes… Estamos en el siglo XXI, en una sociedad global, donde todavía , en muchas sociedades la mujer está discriminada, y donde no tiene ni voz ni posibilidad de poder reclamar su condición. Me refiero a los países árabes, Sudamérica, Asia, Africa… Todas las mujeres artistas que viven en estas sociedades, y que tienen la necesidad de hablar de lo que sienten, de lo que les pasa, y de lo que ven, suelen tener problemas para poderlo hacer con libertad.
Y si consiguen hacerlo es porque han arriesgado mucho y necesitan que se les escuche. Nosotros, que vivimos en lugares donde, según algunos, no hay motivo para reclamar nada, yo como mujer lo que reclamo es un poco de empatía con todas esas mujeres que no son libres de poder hablar de sí mismas.

Si nos llegan obras de artistas que reclaman una visibilidad sobre sus historias, sus tragedias o sus denuncias, creo que lo menos que podemos hacer es respetarlas y escucharlas, agradeciendo no encontrarnos en sus mismas situaciones.
Si las historias nos llegan de mujeres occidentales que han sido testigo de esas  realidades entonces también hay que escucharlas. Son la voz de las sin voz.
Y si la mujer que quiere hablar y explicar su historia está muy cerca de ti, en tu ciudad, etc, también. Porque estamos rodeados de personas que necesitan decirnos algo.
Y si son artistas te lo dirán con sus obras.
Y si son mujeres no artistas te lo dirán  con su mirada y su palabra.
¿Y son los hombres los que nos deben decir de que tenemos que hablar?

En mi opinión sí que existen unos temas eminentemente femeninos. Pocos hombres artistas han tratado el tema de la maternidad. Dificilmente pueden sentir  y expresar lo que una mujer siente al ser madre.
Y una mirada femenina, también, pero existen tantas miradas como artistas existen.
Quizás la mirada femenina consiste en ver cosas que para los hombres no son importantes y valiosas pero que para nosotras las mujeres si que lo son.


Imagen- J. Baygual. Secreto a voces. 2012